"Que cada una de nuestros pensamientos, palabras y obras, sean la realización de la voluntad divina. Éste es el camino al infinito"
23 de mayo de 2018
7 de mayo de 2018
26 de abril de 2018
Sentirse Merecedor
Sentirse digno es
esencial para poder atraer aquello que se desea. Si no tienes la sensación de
merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar la energía divina que está en todas
las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y la energía divina son
una sola cosa. (Wayne Dyer).
A continuación te
sugerimos algunas de las grandes actitudes y comportamientos que puedes
incorporar a tu conciencia para facilitar la receptividad y el crecimiento de
tus sentimientos de merecimiento. UN PLAN QUE TE AYUDARÁ A VER QUE ERES DIGNO
DE RECIBIR Y ATRAER DESDE LA FUENTE DIVINA.
1.- La palabra «inspiración»
significa literalmente «estar
infundido de espíritu», o
en el espíritu. Practica hacer aquello que te guste, y procura que te guste lo
que haces cada día,¡Inspirate! Si vas a hacer algo, concédete el beneficio de
no quejarte y, en lugar de eso, muestra cariño por esa actividad. Tu lema aquí
será: «Me gusta lo que hago, y hago lo que me gusta”.
2.- Haz todos los esfuerzos
posibles por eliminar de tu vocabulario y de tu diálogo interior los hábitos
internos de pesimismo, negatividad, juicio, quejas, resentimiento y crítica
destructiva. Sustitúyelos con optimismo, amor, aceptación, amabilidad y
paz como forma de procesar tu mundo y a las personas que hay en él. Al
margen de lo mucho que te sientas tentado de retroceder hacia hábitos de
pesimismo, recuerda que esa es la energía que estás enviando al mundo, y que
con ello transmites un mensaje que bloquea la energía que te devolverá lo que
deseas.
3.- Procura encontrar cada
día un momento de tranquilidad para erradicar los sentimientos de indignidad.
Ese tiempo de oración o meditación, o de experimentar simplemente el silencio,
alimentará tu alma y eliminará finalmente todas las dudas que puedas abrigar
acerca de no merecer el ser beneficiario de la abundancia del universo. Lee
literatura espiritual y poesía, y escucha música clásica suave siempre que te
sea posible.
4.- Procura rodearte en la
medida de lo posible de cosas bellas. Práctica la amabilidad para contigo
mismo y para con los demás, con toda la frecuencia que te sea posible. Abandona
tu necesidad de tener razón y de ganar; en vez de eso, sé amable, y pronto
conocerás la bendición de la paz interior. Al practicar la amabilidad, la paz
aparece inmediatamente. Al estar en paz contigo mismo y con tu mundo, sabes que
eres un digno receptor de todo lo que se cruza en tu camino. Ponte la meta de
ser cada día amable con los demás, al
menos una vez, y extiende ese mismo privilegio hacia ti mismo, tanto como
te sea posible. La alternativa de la culpabilidad, la preocupación, el temor o
el juicio no es más que un pensamiento que se transfiere a tu fisiología.
Cuando tu yo físico se ve desequilibrado por estas emociones, te sientes
demasiado enfermo e infeliz como para pensar siquiera en participar en el acto
de la co-creación de una vida bienaventurada, te saboteas a ti mismo, y todo
por la falta de voluntad para ser amable contigo mismo y con los demás.
5.- Empieza a considerar el
universo como un lugar amistoso, antes que enemistoso, busca el bien en la
gente con la que te encuentres. Desvincúlate
de la actitud de que este mundo es maligno, está lleno de gente mala. Recuerda que, por cada acto de maldad, hay
millones de actos de amabilidad.
6.- Sitúa en la categoría de
«lecciones» las heridas de tu vida.
Deja de verte condicionado por esas heridas y de convertirlas en un brazalete
identificativo Este universo funciona con la energía de la armonía y el
equilibrio. Inspira para absorber esa energía y elimina de tu mente y tu
corazón la idea de que eres una víctima. Toda vinculación con tus traumas crea una
toxicidad celular en tu
cuerpo y un envenenamiento espiritual de tu alma. Repítelo una y otra vez,
hasta que quede bien grabado: «Soy lo
que soy, y soy digno de la abundancia que hay en el universo, y de todo lo que
hay en él, incluido yo mismo».
Te encuentras ahora en el
camino de saber que eres merecedor de atraer y manifestar en tu mundo. Eres
consciente de tu yo superior. Confías en ti mismo y en la sabiduría divina que
te ha creado. Sabes que no estás separado de tu entorno, y que dentro de ti
existe el poder para atraer.
10 de abril de 2018
Aceptación
Cerrar Capítulos
•Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de
la vida
• Si insistes en permanecer en ella, más
allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto
•Cerrando círculos, o cerrando puertas, o
cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos,
dejar ir momentos de la vida que se van clausurando
•¿Terminó con su trabajo?, ¿Se
acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?
•Puede pasarse algún tiempo de su
presente “repasando” los “porqués”, rebobinando el casette para
tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
•El desgaste sería infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus
hermanas, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con
momentos de la vida y seguir adelante.
•No podemos estar en el
presente añorando el pasado. Ni siquiera
preguntándonos por qué. Lo que su- cedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
• No podemos ser niños eternos, ni
adolescentes tardíos, ni
empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar
vinculado a nosotros.
•No ¡Los hechos pasan
y hay que dejarlos
ir! Por eso a veces es tan
importante destruir recuerdos, regalar pertenencias, cambiar de casa, tirar
documentos, vender o regalar tus libros.
•Los cambios externos pueden simbolizar
procesos interiores de superación.
•Dejar ir, soltar, desprenderse.
•En la vida nadie juega con las cartas
marcadas, y hay que
aprender a perder y a ganar. Hay que
dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos
en el presente! El pasado ya pasó.
•No espere que le
devuelvan, no espere que le reconozcan, no
espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted.
•Suelte el resentimiento, encender “su televisor personal” para
darle y darle vueltas al asunto lo único que consigue es dañarlo
mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
•La vida está para seguir adelante,
nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando
“puertas abiertas”, “por si acaso”, nunca podrá desprenderse, ni vivir lo de hoy con satisfacción.
•Noviazgos o amistades que no clausuran,
posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se
dijeron, silencios que lo invadieron
•¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos.
Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
•Pero no por orgullo ni
soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en esa sintonía, en ese
espacio, en esos hábitos, en esos conceptos, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada
a que volver.
•Cierre la puerta, pase la hoja, cierre
el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual,
porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
|
|
•Es por salud esencial, por amor a usted
mismo; desprender lo que ya no está en su vida.
•Recuerde que nada ni nadie es
indispensable. Ni una
persona, ni un lugar, ni
un trabajo, nada es vital para
vivir porque: cuando usted vino a este mundo ‘llegó’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a
vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir.
•Es un proceso de aprender a
desprenderse y humanamente se
puede lograr porque, le repito, !nada
ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.
•Por eso .... cierre, clausure, limpie,
tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte.
•Hay tantas palabras para expresar esa
salud esencial y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a
seguir para adelante con confianza.
¡Esa es la vida!
(Cerrar capítulos, Paulo Coelho).
3 de abril de 2018
Cuando llegamos a este
mundo lo hacemos perteneciendo en forma automática
a un Grupo Social Primario, consistiendo este en nuestra
Familia que se encargará de brindarnos los cuidados básicos sin los
cuales nuestra supervivencia se vería imposibilitada, dándonos el Abrigo,
Higiene y Alimentación necesaria, pero también tendrá la
responsabilidad de Desarrollarnos y Formarnos
como personas.
Es allí cuando entran en juego los Valores
Morales que están fijados
en dicha familia, dadas por la Educación que va más allá de la emisión
y recepción de estímulos que desarrollan nuestras Facultades Cognitivas,
sino que forman también el modo en el cual vemos
al mundo y nos relacionamos con el mismo, siendo conocido muchas veces como
los Valores Morales.
De ellos se desprende lo
que es considerado como parte de la
Conciencia, siendo ésta la for- ma particular en la que vemos no solo al Entorno
o Medio que nos rodea, sino también la valoración que tenemos de nosotros
mismos dentro de él, ligada en muchos
casos a la Voluntad si la
consideramos como la forma en la que tendemos
hacia Hacer el Bien.
Seguramente hemos
oído más de una vez la expresión “Voz de la Conciencia” siendo
referida a la sensación de malestar
o la expresión de Remordimiento cuando estamos por hacer
algo que es indebido (y que sabemos que estamos obrando mal) o bien ya lo hemos
realizado, apareciendo la culpa o inclusive
la vergüenza.
Por
otro lado, también se
habla de Conciencia como el estado
en el cual tenemos pleno
uso de nuestras Facultades Mentales y Físicas, pudiendo dirigir nuestros actos como también tenien- do
conocimiento del entorno que nos rodea, recibiendo distintos Estímulos Externos
y emi- tiendo respuestas o bien
obteniendo Estímulos Internos.
En contraposición a esto último
se toma a la Inconsciencia, donde entramos en un
estado de sueño o letargo, teniendo el cuerpo dormido e imposibilitado de realizar acciones en
forma voluntaria.
21 de febrero de 2018
2 de febrero de 2018
5 de enero de 2018
29 de diciembre de 2017
22 de diciembre de 2017
18 de diciembre de 2017
Y que tal si para esta navidad, en vez de regalar cosas materiales que después quedan en el olvido, haces un regalo de BIENESTAR Y CONSCIENCIA ? Nuestra Fundación te ofrece la posibilidad de obsequiar nuestras TARJETAS DE REGALO VALIDAS POR SESIONES DE BIOMAGNETISMO, REIKI Y TERAPIA FLORAL, las que bien podrían significar una mejora maravillosa en el camino y la calidad de vida de tus seres queridos.
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11 de diciembre de 2017
30 de noviembre de 2017
28 de noviembre de 2017
21 de noviembre de 2017
10 de noviembre de 2017
8 de noviembre de 2017
31 de octubre de 2017
24 de octubre de 2017
Vivir el Presente
Vivir el presente no siempre es fácil. A veces tus pensamientos están
abrumados con los arrepentimientos del pasado o la ansiedad del futuro, lo cual
puede hacer que te sea difícil disfrutar el aquí y ahora. Si te cuesta vivir el
momento, hay algunas estrategias sencillas que podrían ayudarte. Hay cosas que puedes
hacer a lo largo del día como crear una señal de concientización, aprender a
meditar y realizar actos espontáneos de amabilidad.
Desarrollar
tu conciencia
Empieza despacio. Aunque es posible que te sientas tentado
a revisar tu estilo de vida por completo, no es necesario que hagas grandes
cambios para empezar a vivir el presente. Empieza incorporando nuevos hábitos
uno a uno. Una vez que sientas que has adquirido un hábito, añade otro.
·
Por ejemplo, en vez de meditar durante 20 minutos al día inmediatamente,
empieza meditando durante tres minutos al día. Después, aumenta el tiempo a
medida que te sientas más cómodo con la meditación.
Aprender a vivir el presente puede ser parte de tu vida cotidiana. Puedes
incorporar la concientización en tu vida al prestarles atención a los detalles
sensoriales de algo que estás haciendo. Concéntrate en lo que ves, escuchas, hueles y sientes en tu vida
cotidiana.
·
Por ejemplo, la próxima vez que cepilles tus dientes, presta atención al
olor de tu pasta dental, al sonido del cepillo contra tus dientes y a lo que
sientes.
Vuelve a encauzar tu mente cuando divague. Es normal que tu
mente divague, pero para estar en el presente, tienes que mantener tu mente
concentrada en el aquí y ahora. Cuando notes que tu mente está divagando,
vuelve a encauzarla para que se concentre en el presente de nuevo. Debes
reconocer que tu mente divaga sin juzgarte por hacerlo.
·
No te molestes contigo mismo cuando tu mente divague. Es normal que tu
mente divague a veces. Acepta que tu mente tomó unas pequeñas vacaciones y haz
que vuelva a concentrarse en el presente.
Escoge una señal de concientización. Podría ser difícil
recordar que debes estar consciente cuando estás muy ocupado. Una señal de
concientización (como una cuerda atada alrededor de tu cintura o muñeca, un resaltador
en tu mano o una moneda en tu zapato) puede ayudarte a recordar que debes estar
consciente. Cuando notes la señal, asegúrate de detenerte por un momento y
prestar atención a tus alrededores.
·
También puedes usar como señal algo más externo, como preparar una taza de
té, mirar en el espejo o sacar tus zapatos después del trabajo.
·
Después de un tiempo, es posible que empieces a ignorar la señal porque te
has acostumbrado a ella. Si esto sucede, cambia la señal.
Cambia tu rutina. Es posible que no estés viviendo
el momento presente porque te ciñes mucho a tu rutina. Una manera en la que te
puedes volver más consciente es cambiando tu rutina. Puedes hacer algo tan
simple como cambiar el camino por el que conduces al trabajo, cambiar la manera
en que te presentas o modificar tu historia favorita. Hacer un cambio pequeño a
una de tus rutinas podría ser suficiente para que tomes más conciencia de lo
que te rodea.
·
Toma una ruta diferente para los paseos nocturnos o añade una nueva
costumbre a la rutina que sigues a la hora de dormir.
Aprende a meditar. La meditación es una manera
excelente de entrenar tu cerebro para vivir el momento presente. Cuando
medites, préstale atención a tus pensamientos y simplemente obsérvalos cuando
pasan.
Para empezar con la meditación, encuentra un lugar tranquilo y ponte
cómodo. Puedes sentarte en una silla o en un cojín en el suelo con tus piernas
cruzadas. Cierra tus ojos y concéntrate en tu respiración. Cuando te concentres
en tu respiración, no te distraigas por tus pensamientos, deja que aparezcan y
que pasen.
·
Sin abrir tus ojos, observa el mundo que te rodea. También préstale
atención a la manera en que te sientes. ¿Qué oyes? ¿Qué hueles? ¿Cómo te
sientes (física y emocionalmente)?
·
Programa un cronómetro en tu celular para que sepas cuándo detenerte. Es
posible que quieras empezar meditando 5 minutos y aumentar el tiempo desde ese
punto.
·
Asegúrate de que las personas que viven contigo sepan que vas a meditar y
pídeles que no te interrumpan.
Incorporar
actividades conscientes
Debes estar agradecido por los descansos. Tener que
esperar algo puede ser fastidioso, pero si quieres vivir el presente, tendrás
que aprender a pensar en la espera como algo bueno. En vez de impacientarte
cuando tienes que esperar algo, practica el hecho de estar agradecido por el
tiempo adicional para prestar atención a lo que te rodea. Considera el tiempo
adicional como un descanso y valora ese tiempo.
·
Por ejemplo, si tienes que esperar en una fila larga para comprar un café
en la mañana, tómate el tiempo de observar tus alrededores. Cuando lo hagas,
piensa en las cosas por las que estás agradecido en ese momento.
Concéntrate en una parte de tu cuerpo. Puedes aprender
a vivir más en el presente al tomarte un tiempo en tu casa sobre cómo sientes
una parte de tu cuerpo, como las plantas de tus pies. A medida que repitas la
práctica de dirigir tu concientización a una parte de tu cuerpo, aprenderás a
tomar más conciencia del momento presente.
·
Si te parece que te cuesta vivir el presente, cierra tus ojos y concentra
toda tu atención en las plantas de tus pies. Cuando lo hagas, piensa en cómo
tus pies se sienten en tus zapatos o en el suelo. Presta atención a la curva
del arco, a la parte posterior de tu talón y a la parte final de tus dedos
Sonríe y ríete con más frecuencia. Vivir el momento
puede ser un reto si estás de mal humor o si te sientes un poco deprimido, pero
sonreír y reírte puede hacerte sentir mejor aunque te obligues a hacerlo. Si
te parece que no estás concentrado en el presente porque te sientes triste,
oblígate a sonreír y a reírte un poco. Aunque pongas una sonrisa falsa y te
rías mostrando los dientes, debes empezar a sentirte mejor inmediatamente.
Practica el agradecimiento. Estar agradecido
ayuda a traerte al momento presente porque vas a pensar en lo que ha hecho que
te sientas agradecido y cómo eso te ha influenciado en el aquí y el ahora. El
agradecimiento también puede ayudarte a recordar las cosas buenas de la vida o
los regalos. Agradece por quién eres, por cómo te sientes en este momento
y por tus seres queridos como tus amigos, familiares o mascotas.
·
A lo largo del día, toma un momento para recordar algo por lo que estás
agradecido. Puedes decirlo o incluso anotar tu agradecimiento para reforzarlo.
Por ejemplo, podrías decir o escribir “Estoy tan agradecido por el hecho de que
el sol haya salido hoy; ¡es hermoso!” o “Estoy tan agradecido por mi familia
cariñosa; hacen que me sienta tan especial”.
Consejos
·
Apaga tu celular y otros aparatos durante una hora todos los días para
obligarte a concentrarte más en el mundo que te rodea.
·
Escribe una descripción breve de la sesión que has tenido y después
recompénsate por tu meditación exitosa.
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